La salida a esta situación es el dialogo. Le corresponde al gobierno, por ser gobierno, adelantar una concertación con estudiantes, empresarios y políticos de diferentes tendencias. No pueden actuar y expresarse las autoridades y lideres del partido PSUV con visiones personalistas y en función de sentimientos de revancha. Como es el caso de Diosdado que reacciona como militar. No, él es Presidente de la Asamblea Nacional y Vicepresidente del partido que está en el poder y debe accionar como tal. La coyuntura los obliga a asumir su responsabilidad con el país. Ellos han tomado posiciones de mando y tienen que cumplirlas en un arco direccional que favorezca a la nación como un todo.

El dialogo comenzaría por iniciativa del gobierno al ser parte de sus funciones el mantener la paz y armonía, no obstante también porque es quien ha creado la situación actual, al no escuchar las quejas de pueblo, por enfrentar una galopante inseguridad ciudadana y crisis económica signada por alta inflación y significativa escasez.

Lo básico y fundamental es el país, y sí para mantenerlo en calma y con rumbo de prosperidad deben revisar sus políticas, estrategias y tácticas tienen que hacerlo, por responsabilidad histórica con la nación y su ciudadanía. Con la seguridad que la dinámica social y política se los compensará.

El dialogo no es sinónimo de debilidad, no es aceptación total de posiciones de la otra parte. El dialogo es una estrategia para ganar tiempo, nutrirse con otras ideas y facilitar el camino para llegar al destino que uno cree es el mejor.
18-2-14.- castromarrero45@gmail.com